Cuarto día del hospedaje. Como sólo había agua caliente desde las 19:00 hasta las 20:30, aprovechábamos el momento para pegarnos una ducha. Consensuamos que el primer afortunado que se ducharía sería Gumy. Mientras algunos se desvestían, otros esperaban que les toque su turno. La cuestión es que a Fer se le ocurrió abrir la enigmática ventana que se encontraba arriba de la cama de Axel. La cuestión es que no teníamos idea de adónde conllevaba dicha apertura. Fer se asomó, y vio que da unos centímetros al aire libre, pero enfrente de la misma ventana, había otra, semiabierta. Curiosa e inocentemente, Fernando estiró la cabeza intentando visualizar las posibles imágenes que podrían encontrarse tras la ventana. Sin esfuerzo, diose cuenta que era la ventana del baño del habitáculo contiguo, el de las chicas. Era el mismo horario, en todas las habitaciones del hotel debían bañarse en ese lapso. Fernando, discreto, sorprendido, esbozó una sonrisa al escuchar la voz de Lucía, y nos llamó a todos, salvo a Gumy que se encontraba aún bañándose. Julián fue uno de los primeros en asomarse y ver a Lucía completamente desnuda. Yo, estaba sorprendido, y casi no podía contener la risa. Nervioso, Fernando se alejó de la ventana y comenzó a desvestirse (todos los demás estábamos en ropa interior, yo ya había sacado de las maletas las prendas que pretendía ponerme luego de ducharme). Mientras Julián y yo estábamos fascinados y en silencio mirando eso, vino Axel, el más pajero de los cinco, y cuando vio el espectáculo, no guardó silencio. Por lo que, me alejé de la ventana para evitar que las chicas me capten. No así Julián, que le siguió el juego a Axel y comenzaron a gritarle todo tipo de cosas obscenas. Al darse cuenta, Lucía grita y llama a las demás chicas del cuarto. Los mismos dos pajeros continuaban exclamando toda clase de obscenidades a Lucía, Natalia y alguna que otras por ahí. Nervioso, ya veía a todo el grupo castigado en el hotel durante el resto de la estadía. Pero, sin pensar demasiado en eso, con Fer nos matábamos de la risa de las groserías que exclamaban Julián y Axel, "el negro manicero". Pero, inclusive, Julián también salió antes de la ventana, seguro que se había puesto a analizar las consecuencias posibles.
Lucía se había ido del baño, no quedaba nadie. Axel salió de la ventana, y entre los cuatro, nos reíamos como nunca. Y es ahí cuando Gumy salió del baño, y entra rápido Julián, que era el segundo en ducharse. Luego, me tocaba a mí, así que esperaba con ansias que finalice Julián para poder bañarme yo y no tener que comerme los reproches. Pero fue demasiado tarde. En el segundo habitáculo del cuarto, se encontraban sentados en una cama Gumy, ya terminando de secarse, Axel y Fernando. Yo, parado al lado de la puerta del baño, con cara de preocupación, con unas Havaianas puestas, un boxer y un toallón rojo en la mano. De repente, sentimos como retumba la madera de la puerta de nuestra habitación, la 204. Todos tragamos saliva. Fue Gumy, que apenas se había enterado de lo que había ocurrido, el único valiente que se animó a abrir la puerta.
Continuará...
domingo, 31 de enero de 2010
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