Rincón de la anécdota

Y el que no las lea que la siga chupando.

domingo, 31 de enero de 2010

La ventana mágica: 2da parte

Gumy tocó la manija, abrió la puerta. Yo estaba atento, nervioso, apoyado en una esquina al lado de la puerta del baño, intentando aparentar cara de nada, como si no me hubiera enterado de lo ocurrido. Vi la silueta de Aldana deslizarse hacia el cuarto, omitiendo la vista de cualquier cosa que pueda haber en sus costados o cerca suyo, ignorando cualquier gesto, con el psique centrado en regañar, con cara hostil y pasos largos, rápidos y certeros. Llegó a la segunda habitación, antes que Gumy, que luego se sienta junto con Fernando y Axel en la misma cama, nerviosos y cagados en las patas los tres, tragando saliva, con sonidos en el estómago, Axel, como siempre, con su boca entreabierta; Fernando, muy nervioso, con las manos cruzadas, la frente en alto, la boca cerrada y como si poseyera un adminículo en la garganta. Gumy, cagado en las patas por el momento, pero sabiendo que era inocente, y siendo defendido por los demás, me incluyo, su preocupación era provisoria. Yo, seguía intentando aparentar indiferencia, mas Aldana consiguió intimidarnos a los cuatro sólo con su mirada y su forma perturbada y enfadada de caminar. Yo, con los brazos cruzados, no pensaba ir sumiso a sentarme junto con ellos tres para recibir una cagada a pedos monumental, preferí observar omnisciente las teces de mis amigos, y las palabras y gestos de situación grave de la coordinadora. De tanto en cuando, me miraba a mí también, sabiendo que había participado de la "perversión". Erróneamente, también aludía Gumy, inclusive sabiendo que él no había tenido nada que ver con el tema. Nos decía todo tipo de cosas, hablaba de la inmadurez, de la falta de vergüenza, de varias cosas. Quería ponerse el rol de comprensiva como afirmando de que "entendía" de que estábamos en una "edad complicada", pero eso no arreglaba las cosas ni tranquilizaba a nadie. Amenazó conque la próxima vez nos reportaría a nuestros padres y volveríamos a Buenos Aires, pero eso fue más light puesto que fue la única, junto con los implicados, en enterarse del tema (por lo menos provisoriamente). Antes de irse, dejó una frase para el recuerdo, de la cual nos mofamos continuamente en ausencia de la autora, que, por más de que posea 21 años, nos causó mucha gracia: "Si quieren hacerse una pajita, miren una revista o algo, pero a las chicas las dejan tranquilas". Frase para el recuerdo de Aldana Gómez. Cuando se fue, e inclusive luego de que Fer y yo hayamos negado habernos quedado mirando o haber griado, dio el mismo veredicto a todos: la próxima vez, de vuelta a Buenos Aires, no importa quien haya sido. Todos nos aliviamos porque sólo habíamos sido advertidos, dentro de todo, no nos había pasado nada. Julián zafó de la cagada a pedos y nos cagamos de risa juntos cuando salió del baño (luego le tocaba a Fernando). Fue un gran día, en especial cuando Gumy, el único que no pudo ver el espectáculo, se quería matar, porque justo le compite el primer puesto de pajero a Axel. Inolvidable.

La ventana mágica

Cuarto día del hospedaje. Como sólo había agua caliente desde las 19:00 hasta las 20:30, aprovechábamos el momento para pegarnos una ducha. Consensuamos que el primer afortunado que se ducharía sería Gumy. Mientras algunos se desvestían, otros esperaban que les toque su turno. La cuestión es que a Fer se le ocurrió abrir la enigmática ventana que se encontraba arriba de la cama de Axel. La cuestión es que no teníamos idea de adónde conllevaba dicha apertura. Fer se asomó, y vio que da unos centímetros al aire libre, pero enfrente de la misma ventana, había otra, semiabierta. Curiosa e inocentemente, Fernando estiró la cabeza intentando visualizar las posibles imágenes que podrían encontrarse tras la ventana. Sin esfuerzo, diose cuenta que era la ventana del baño del habitáculo contiguo, el de las chicas. Era el mismo horario, en todas las habitaciones del hotel debían bañarse en ese lapso. Fernando, discreto, sorprendido, esbozó una sonrisa al escuchar la voz de Lucía, y nos llamó a todos, salvo a Gumy que se encontraba aún bañándose. Julián fue uno de los primeros en asomarse y ver a Lucía completamente desnuda. Yo, estaba sorprendido, y casi no podía contener la risa. Nervioso, Fernando se alejó de la ventana y comenzó a desvestirse (todos los demás estábamos en ropa interior, yo ya había sacado de las maletas las prendas que pretendía ponerme luego de ducharme). Mientras Julián y yo estábamos fascinados y en silencio mirando eso, vino Axel, el más pajero de los cinco, y cuando vio el espectáculo, no guardó silencio. Por lo que, me alejé de la ventana para evitar que las chicas me capten. No así Julián, que le siguió el juego a Axel y comenzaron a gritarle todo tipo de cosas obscenas. Al darse cuenta, Lucía grita y llama a las demás chicas del cuarto. Los mismos dos pajeros continuaban exclamando toda clase de obscenidades a Lucía, Natalia y alguna que otras por ahí. Nervioso, ya veía a todo el grupo castigado en el hotel durante el resto de la estadía. Pero, sin pensar demasiado en eso, con Fer nos matábamos de la risa de las groserías que exclamaban Julián y Axel, "el negro manicero". Pero, inclusive, Julián también salió antes de la ventana, seguro que se había puesto a analizar las consecuencias posibles.

Lucía se había ido del baño, no quedaba nadie. Axel salió de la ventana, y entre los cuatro, nos reíamos como nunca. Y es ahí cuando Gumy salió del baño, y entra rápido Julián, que era el segundo en ducharse. Luego, me tocaba a mí, así que esperaba con ansias que finalice Julián para poder bañarme yo y no tener que comerme los reproches. Pero fue demasiado tarde. En el segundo habitáculo del cuarto, se encontraban sentados en una cama Gumy, ya terminando de secarse, Axel y Fernando. Yo, parado al lado de la puerta del baño, con cara de preocupación, con unas Havaianas puestas, un boxer y un toallón rojo en la mano. De repente, sentimos como retumba la madera de la puerta de nuestra habitación, la 204. Todos tragamos saliva. Fue Gumy, que apenas se había enterado de lo que había ocurrido, el único valiente que se animó a abrir la puerta.

Continuará...