Nico, en su cumpleaños (el 5 de diciembre), nos había invitado a su depto, a nosotros y otros amigos y primos. Fue una de las mejores fiestas de todo el 2009. Las crónicas las contaré aquí. Diré por qué me pareció una de las mejores, qué hicimos, cómo nos divertimos y todo lo demás.
Yo me junté durante casi toda la fiesta con Gumy, Fer, Camila, Pichi, Palio y Laura.
Uno de los mejores amigos de Nico es Silic, cuya novia se llama Nuria, y es jactada por casi toda la gente que conozco con el rudimentario, pero complejo apelativo de "fea", me incluyo. Es de piel oscura, pómulos salientes, nariz deforme, nalgas planas, dedos rugosos y contextura física muy deplorable, aunque contraria al sobrepeso. Eso, sin mencionar que utiliza aparatos de corrección dental.
Llegué unos minutos atrasado. La mayoría de los invitados ya habían llegado. No había nada demasiado interesante aún. Nico con sus amgiso Silic, Jonny y Nacho jugando al Counter, las chicas hablando de Dios sabe qué, algun@s otr@s picando snacks mientras charlaban, entre otros personajes estereotipados y relativamente aburridos. Había un minipleito interesante en el cuarto de Dios sabe quién (ni cama tenía) entre Gumy, Fer, Palio y Axel, "el negro manicero". Los tres susodichos sujetos querían golpearle, en lenguaje más coloquial, cagarlo a palos al negro puto por no sé qué mierda. Llegué yo y me chupaba un huevo por qué querían hacerlo, me lancé igual.
Era probable que ese cuarto haya sido el de Nico, pues había algunos trofeos y demás propiedades con alta probabilidad de pertenecer a sus cosas, como juegos de mesa, etc.. Al lado del estante donde se encontraban los trofeos, había un balón miniatura de fútbol americano que me llamó la atención, pero antes que nada lo agarró Gumy y comenzamos a jugar con él, lanzándolo de manera burda, y corriendo riesgo cualquier tipo de aparato sensible a los estruendos colocados en todo el espacio del habitáculo. Nico se atormentó por haber tomado sus cosas sin permiso y nos cagó a pedos como acostumbra hacerlo aún hoy en día. No pasó mucho tiempo para que su padre (un groso el chabón) nos ofrezca panchos, hechos con su mujer. Comimos, mientras dirigíamonos a la máquina, viendo jugar a Nico y compañía al Counter, a la vez que Silic y Nacho se habían marchado al balcón junto con Nuria. Mientras comíamos panchos y tomábamos gaseosa (sabores naranja y cola) Córdoba, observábamos a Nico matando policías, y también hablábamos entre nosotros, ya sea comentando el game, recordando anécdotas o sacando cualquier tema descolgado. Fue entonces cuando, Palio (vestido con bermudas, una camiseta blanca y gorra marrón) se terminó su pancho y pidió más, cosa que obviamente consiguió. En joda, y como lo hacíamos varias veces en la escuela cuando nos daban esas desabridas y amedrentadoras magdalenas o los espantosos panes con ricotta, le grité "¡Una hueste!" (frase que se exclama al golpear violentamente con la mano a cualquier objeto que posea la víctima en cualquiera de sus dos manos, contra el suelo), y sin intención pero razonando los riesgos, su pancho estruendó contra el parquet y lo enchastró de mayonesa mientras Palio aún seguía sin entender como le tiré el pancho cuando estaba a punto de hincarle en diente, jeje. Palio me puteó finamente (obviamente después de eso estuvo todo bien, el chabón nunca se enoja) y pidió otro, Fernando (el padre de Nico) se lo dio sin ningún problema. Luego de eso, fue cuando Nico cerró el Counter para poner música en el Ares (en su mayoría los espantosos ritmos de cumbia villera y reggaetón).
Luego del pancho, me sentí sediento, y junto a Laura y Gumy, me serví un vaso de Córdoba Cola, lo dejé en la mesa y llamé a Palio (cuyo verdadero nombre es Paulo Córdoba). Nos reimos juntos de la gaseosa Córdoba, acusando falsamente a Paulo de no haber compartido las ganancias hechas con su fábrica de bebidas. Eran vasos descartables de plástico, lo que hice fue tomar un poco, reirme, mirar a mis amigos y con la mirada preguntarles si me animo a tirarle el resto de la gaseosa a Axel en la cabeza (le llevo una cabeza en altura), ya que él estaba dado vuelta y yo atrás suyo. Fer se rio, como casi siempre lo hace cada vez que tengo actitudes temerarias o graciosas. Entonces lo hice, le derramé la gaseosa a Axel en la cabeza, quien automáticamente se dio media vuelta con la cabeza agachada, chorreando bebida del flequillo, su pancho a medio comer en la mano derecha, con cara de sorpresa y amedrentado. Mojando el parquet a medida que caminaba, iba a avisarle al padre de Nico que le había derramado gaseosa en el pelo, con lo cual él me dijo amablemente que me calme y trapeó el piso. Nos reimos mucho de eso, en especial Fer y Laura. En esos momentos llegó el Pichi, tan cómico y carismático (y pajero) como siempre (es un recontragroso el chabón!!), siempre con su collar de fideos.
Luego de eso, vamos Fer, Gumy, Palio, Pichi, Julián, Axel y yo a la habitación donde coscorroneamos a Axel. Hablábamos en voz mediana, riéndonos. Luego de un par de diálogos, le pregunto de golpe a Giubi (Gumy): "¿De todos los que están acá en la fiesta, a quien le das?", de manera pícara. Giubi, sin pensarlo demasiado, dice "¡A la tele!", y se coloca en un costado de la televisión 29'' de la habitación y echa las caderas atrás y adelante como simulando una penetración. Todos comenzamos a reirnos o a esbozar sonrisas, y fui yo el que le dijo a Nacho (sentado en la ventana del balcón, donde hay una ventana que se conecta con la habitación) que mire. Entonces justo Giubi se fue, y él me preguntó que qué pasaba, e hice lo mismo que Gumy, diciéndole que Gumy dijo que le daba a la tele. Rió un poco y continuó hablando con Silic en el balcón.
Vi el balcón, y pensé en algo. Entonces le dije entusiasmado a Fer:
-¡Che, Fer, vamos al balcón!.
-¿Para qué? -me contestó Fer-.
-Dale, vamos -le insisto-.
-Bueh, está bien, vamos... -acude finalmente-.
Entonces fuimos, y le dije a los gritos: "¡Concurso de escupos!". Él sonrió y me dijo: "Empezás vos". No había entrado en calor, pero retuve la saliva por una docena de segundos más, me preparé y escupí echando mi cabeza hacia adelante. Cayó en el segundo patio de la casa de abajo. Fer me miró, y sin decir nada, se preparó por unos segundos, y escupió sonoramente, mas no me superó. Gané y nos fuimos con una sonrisa, y de paso le pregunté a Nico que estaba con el Ares si en el departamento de enfrente vivían los obreros que muestran el culo (en alusión a su comentario en su cumpleaños del 2008). Sonrió y me dijo "Como te acordás, ¿eh?".
Luego de eso, nos encerramos en el cuarto Julián, Pichi y yo, bloqueando la puerta. Fer, Palio y Gumy estaban afuera. Fue entonces cuando ellos querían entrar, y nosotros, decididos, les negamos la entrada, entonces ellos intentaron abrir la puerta mediante la fuerza, golpeándola, embistiéndola, tacleándola, con el hombro, con todo el cuerpo, de cualquier forma. Entonces, Pichi y Julián, aguantándose la risa, se escondieron, mientras me dejaron a mí solo bloqueando la entrada. Soporté a Palio, a duras penas a Fer, y después se lanzó Gumy (el más corpulento de todos), y la abrió como un ariete medieval, es una mole el hijo de puta, jaja, entonces grité y pedí ayuda. Juli y Pichi me ayudaron hasta que, a duras pensas, pudimos cerrarle la puerta a Giubi. Julián se esconde nuevamente, y quedamos Pichi y yo hablando discretos bloqueando la puerta. Vinieron las chicas a decirnos que paremos con lo de la puerta y iban a decirle a Nico. No les hicimos caso. Vino Gumy de nuevo, y abrió la puerta, bloqueada por Pichi y yo. Se sumó Julián, y casi le rompimos el pie a Gumy que quedó con medio pie adentro tras rehusarse a abrirla y avisarle al padre de Nico. Los tres nos cagábamos de risa de los estruendos que hacía la puerta y de cómo intentaban e intentaban una y otra vez entran y no podían.
Después, nos percatamos de que alguien tocaba la puerta. No le prestamos atención, intentó abrirla, lo bloqueamos. Ese sujeto dijo "Soy el papá de Nico". Transpirando, soltamos la puerta, y escuchamos como él nos decía amablemente que dejemos de jugar con la puerta porque era peligroso.
Luego de eso, nos asustamos y salimos todos de la habitación. Yo tomé una media salchicha del suelo (probablemente la que le tiré a Palio) y la puse en el marco de la puerta, que estaba abierta. Pichi, haciendo caso omiso a Fernando, entró con Axel y cerraron la puerta, partiendo la salchicha en dos. Llamé a Fer, Gumy y los demás para reirnos de eso, exclamábamos "Nos partieron la salchicha" mientras las chicas decían que éramos un asco, jeje.
Quise entrar, y me pudrí de intentarlo fallidamente tras los continuos bloqueos "cómicos" de la puerta por parte de Martín (Pichi) y Axel. Gumy pudo entrar, hasta que entramos todos, y Nico dijo que si seguíamos jodiendo con la puerta "nos iba a violar a todos" y se fue, jajaja. Yo, loco y cómico, saqué uno de los trofeos de 1er lugar de Nico y empecé a jugar a los espadachines con Pichi. Silic nos retó riéndose.
Después de eso estábamos tan fuera de nosotros que empezamos a joder con las persianas del cuarto al balcón. Silic las bajó.
Pichi y yo estábamos muy tentados, nos reíamos de nada hasta que vino Laura con Camila y tuvimos la idea de jugar al cuarto oscuro (se apagan las luces, se cierra le puerta, todos se esconden y el que está afuera no puede abrir los ojos, entra cuando le dicen y debe tocar a alguien y adivinar quién es para que ese sea el que esté afuera. Sencillo). Éramos Pichi, Palio, Axel, Fer, Gumy, Julián, Camila, Laura y yo. Le tocaba a Camila.
Jugamos un rato, fue entretenido pero nada memorable. Recuerdo que muchos se escondían en el placard (que sólo se podía abrir por dentro y corrías el riesgo de que nadie abra la puerta y quedarte ahí para siempre, jeje); yo también lo hice. Fue entonces cuando en una parte del juego, algunos se estaban escondiendo, Camila había entrado al placard, y quiso salir. Yo le abría la puerta corrediza para que salga, y Julián (también en el placard), la cerraba. Camila quería salir, pero no podía porque Juli no la dejaba. En un momento dado, se la abrí, y cuando estaba a punto de salir, Julián cerró la puerta corrediza con todo y golpeó la cabeza muy fuertemente, de Camila. Ella estaba muy dolorida, y la atendieron Laura y el padre de Nico en el baño. Yo me enojé con Julián, quien negaba enojado su culpabilidad, y estaba preocupado por Camila, quien tenía colorada la zona de los ganglios. Quise entrar, y Laura (que cuando quiere, puede ser muy antipática) me sacó cagando a base de improperios a alto volumen. Salió luego. No le había pasado nada grave, pero Camila y Julián (quien ni tuvo la hombría de pedirle disculpas) no se hablaron por el resto de la noche.
Recuerdo que en una ocasión durante el juego, me escondí en el placard y pasaron varios turnos sin que nadie se haya percatado de mi absentismo, por lo que recurrí a golpear repetidamente la puerta del placard pidiendo que me saquen de ahí, por lo que, abrió la puerta Nico diciendo que iba a cojerme, y se fue con una sonrisa, diciéndoles a todos que no quería ver a nadie dentro del placard.
Luego del eposodio, Camila estaba mucho mejor. Dejamos de jugar al cuarto oscuro luego del incidente. Y Axel empezó a mirar videos porno con su celular (dos: El.mp4 y LA GRAN ACABADORA (2).mp4). Él mismo se los habían pasado vía bluetooth al móvil de Pichi. Entonces, Pichi, comenzó a difundir entre los varones de que tenía videos porno en el celular (a ninguna chica, salvo a Camila, que juró no decir nada y verlos en silencio). Nos reunimos en la habitación, casi todos, algunos iban y venían mientras se escuchaba en la fiesta música de cumbia reggeatón. Entonces todos nos convencimos a nosotros mismos de verlos, Camila estaba junto a nosotros dos. Pichi me dijo que no le diga nada a nadie, y que los videos se los había pasado Axel, que eran de Axel. Cuando estaba por reproducirlos, terminé siendo el primero en verlos (después de Axel y Pichi, claro, los propietarios). Reprodujo uno (El.mp4), que mostraba a una mujer blanca teniendo sexo con un negro (no profundizo los detalles, jeje). Nos recontrarequeterecagamos de ris acon Pichi que ya no podíamos respirar. Luego, vieron el video Julián (lo vio feliz), Gumy y Camila, cagándose de risa. Al verlo nuevamente, y ver a esos tres mirando un clip pornográfico, me reí mucho, y llamé a Fer para que vea el video (se moría de risa) y decirle que "Camilia y Giubi disfrutaron de un video porno". Fue mortal. Nadie más se enteró. Después Paulo vio el video desde el celular de Axel.
A todo esto, estaban repartiendo pizzettas, y Paulo y Axel se encerraron (esta vez sin bloqueo) en el habitáculo a comer pizzettas y cagarse de risa. Salieron nerviosos. Nos quedamos un largo rato todos juntos bailando cumbia y reggaetón junto con todos. A Fer y a mí no nos gusta la cumbia (a él menos que a mí), y dijo una frase para el recuerdo, mientras todos bailaban sin remordimientos, Fer dijo: "¡Che, dale, saquen esta negrada!" (él es fanático igual que yo del Punk Rock).
Luego de varios minutos de baile, volvimos a la habitación y Pichi se estaba muriendo de la risa porque Axel y Palio habían salpicado las paredes (de concreto) y el piso (parquet) con tomate y queso, y no salía más, hasta había llegado al techo, cerca de la lámpara. Por suerte, el padre de Nico se enteró después, cuando faltaba muy poco para que termine la fiesta, y nunca supo quién/es fue/ron.
Seguimos bailando algunos. Vimos el horripilante espectáculo de cuando Nuria y Silic "tranzaron", "chaparon", "se chuponearon", o cualquier otro término disponible para la ocasión. Fue espantoso, ¡hasta se tocaban el culo y todo!
La fiesta ya estaba finalizando. Entonces fui junto con Nico y otros amigos a buscar temas en el Ares, y en un descuido suyo le suprimí algunos temas sin que él se dé cuenta. Ya era momento de soplar la vela y cortar la torta. Todo espectacular, una torta grande de Rockelts con no me acuerdo qué más. Me comí dos porciones (Gumy, tres). Nico cumplía 13 años, y estábamos todos, aunque no habíamos tomado nada, prácticamente dopados con todo el ambiente carnavalesco y temerario que existía allí. Fue magnífico.
Con Pichi, Palio, Gumy y Fer fuimos a la misma habitación de antes y lo que hicimos fue encender la televisión, colocar volumen 100, poner CM y estaban pasando Highway to Hell de ACDC. ¡Se escuchaba en la otra esquina! Todavía me cuesta creer como nadie se quejó con un tema de heavy metal con volumen 100 y cinco preadolescentes saltado desaforadamente. Por poco no se cae el piso. Esa fue una de las mejores partes porque empezamos a bailar una especie de pogo, y Pichi empujó, quien se cayó encima de una silla y la tiró al piso. Las risas fueron incontrolables.
Mientras disfrutábamos de los últimos minutos de la fiesta, sentimos el timbre. Se iba Fer. Ya no sería lo mismo, pero con el ácido, pero gran sentido del humor de Pichi Kairuz, no iba a ser un problema colosal. Eso sí, antes de que se vaya, hicimos un concuros más de escupos en el balcón, en el cual lo superé puesto que mi escupitajo aterrizó en el balcón del departamento contiguo.
Seguimos en volumen 100, yPalio puso canal E!. Estaban dando un programa de físicoculturistas. Las carcajadas de Pichi se acompañabana con una tos seca que contagiaba inaguantablemente su risa, mientras se desvanecía con una sonrisa también muy risueña, y a la vez que pasaban imágenes de norteamericanos trabajando sus dorsales y sus abdominales (en su mayoría gays). Eso no es todo, seguían Palio y Gumy, y a Palio se le ocurrió poner uno de esos canales de aire donde pasan los programas de la mina que espera a que la llamen para que respete y resuelva las consignas indicadas en pantalla con un montón de letras desordenadas (la mayoría de la gente sabe que es todo un chantaje). La conductora era absolutamente igual a la profesora Marilú. Fui yo el que descubrió eso. Un golpe bajo para el asma de Pichi, quien no aguantaba más.
Entre todos resolvimos el problema, y Pichi quiso llamar con su celular: le dio ocupado. No obstante, pasados unos minutitos más, Pichi volvió a llamar, y se nota en la tele (aún volumen 100) que alguien está llamando. Y entonces después Pichi dice: "¡Me atendieron!", porque siente una voz en el teléfono.
Todos estábamos ansiosos y emocionados, pensando que Martín podía ganarse $ 500 si contestaba bien. Craso error. La conductora, amable, saludó al que había llamado: "Hola, ¿cómo te llamás?". El Pichi, ansioso, dice: "Soy el Pichi"; mas se siente en el audio del televisor: "Carlos". Todos nos queríamos morir, en especial el Pichi, que cortó, puteó y seguimos cagándonos de risa.
Sentimos otro timbre. Gumy y yo debíamos irnos.
Antes de irme, le suspendí la máquina a Nico, quien estaba muy preocupado porque no se prendía, ¡muy preocupado! Pero después tocó no me acuerdo qué, y pudo finalmente iniciar sesión (¡qué alivio!).
Nunca me voy a olvidar de esto.
lunes, 1 de febrero de 2010
domingo, 31 de enero de 2010
La ventana mágica: 2da parte
Gumy tocó la manija, abrió la puerta. Yo estaba atento, nervioso, apoyado en una esquina al lado de la puerta del baño, intentando aparentar cara de nada, como si no me hubiera enterado de lo ocurrido. Vi la silueta de Aldana deslizarse hacia el cuarto, omitiendo la vista de cualquier cosa que pueda haber en sus costados o cerca suyo, ignorando cualquier gesto, con el psique centrado en regañar, con cara hostil y pasos largos, rápidos y certeros. Llegó a la segunda habitación, antes que Gumy, que luego se sienta junto con Fernando y Axel en la misma cama, nerviosos y cagados en las patas los tres, tragando saliva, con sonidos en el estómago, Axel, como siempre, con su boca entreabierta; Fernando, muy nervioso, con las manos cruzadas, la frente en alto, la boca cerrada y como si poseyera un adminículo en la garganta. Gumy, cagado en las patas por el momento, pero sabiendo que era inocente, y siendo defendido por los demás, me incluyo, su preocupación era provisoria. Yo, seguía intentando aparentar indiferencia, mas Aldana consiguió intimidarnos a los cuatro sólo con su mirada y su forma perturbada y enfadada de caminar. Yo, con los brazos cruzados, no pensaba ir sumiso a sentarme junto con ellos tres para recibir una cagada a pedos monumental, preferí observar omnisciente las teces de mis amigos, y las palabras y gestos de situación grave de la coordinadora. De tanto en cuando, me miraba a mí también, sabiendo que había participado de la "perversión". Erróneamente, también aludía Gumy, inclusive sabiendo que él no había tenido nada que ver con el tema. Nos decía todo tipo de cosas, hablaba de la inmadurez, de la falta de vergüenza, de varias cosas. Quería ponerse el rol de comprensiva como afirmando de que "entendía" de que estábamos en una "edad complicada", pero eso no arreglaba las cosas ni tranquilizaba a nadie. Amenazó conque la próxima vez nos reportaría a nuestros padres y volveríamos a Buenos Aires, pero eso fue más light puesto que fue la única, junto con los implicados, en enterarse del tema (por lo menos provisoriamente). Antes de irse, dejó una frase para el recuerdo, de la cual nos mofamos continuamente en ausencia de la autora, que, por más de que posea 21 años, nos causó mucha gracia: "Si quieren hacerse una pajita, miren una revista o algo, pero a las chicas las dejan tranquilas". Frase para el recuerdo de Aldana Gómez. Cuando se fue, e inclusive luego de que Fer y yo hayamos negado habernos quedado mirando o haber griado, dio el mismo veredicto a todos: la próxima vez, de vuelta a Buenos Aires, no importa quien haya sido. Todos nos aliviamos porque sólo habíamos sido advertidos, dentro de todo, no nos había pasado nada. Julián zafó de la cagada a pedos y nos cagamos de risa juntos cuando salió del baño (luego le tocaba a Fernando). Fue un gran día, en especial cuando Gumy, el único que no pudo ver el espectáculo, se quería matar, porque justo le compite el primer puesto de pajero a Axel. Inolvidable.
La ventana mágica
Cuarto día del hospedaje. Como sólo había agua caliente desde las 19:00 hasta las 20:30, aprovechábamos el momento para pegarnos una ducha. Consensuamos que el primer afortunado que se ducharía sería Gumy. Mientras algunos se desvestían, otros esperaban que les toque su turno. La cuestión es que a Fer se le ocurrió abrir la enigmática ventana que se encontraba arriba de la cama de Axel. La cuestión es que no teníamos idea de adónde conllevaba dicha apertura. Fer se asomó, y vio que da unos centímetros al aire libre, pero enfrente de la misma ventana, había otra, semiabierta. Curiosa e inocentemente, Fernando estiró la cabeza intentando visualizar las posibles imágenes que podrían encontrarse tras la ventana. Sin esfuerzo, diose cuenta que era la ventana del baño del habitáculo contiguo, el de las chicas. Era el mismo horario, en todas las habitaciones del hotel debían bañarse en ese lapso. Fernando, discreto, sorprendido, esbozó una sonrisa al escuchar la voz de Lucía, y nos llamó a todos, salvo a Gumy que se encontraba aún bañándose. Julián fue uno de los primeros en asomarse y ver a Lucía completamente desnuda. Yo, estaba sorprendido, y casi no podía contener la risa. Nervioso, Fernando se alejó de la ventana y comenzó a desvestirse (todos los demás estábamos en ropa interior, yo ya había sacado de las maletas las prendas que pretendía ponerme luego de ducharme). Mientras Julián y yo estábamos fascinados y en silencio mirando eso, vino Axel, el más pajero de los cinco, y cuando vio el espectáculo, no guardó silencio. Por lo que, me alejé de la ventana para evitar que las chicas me capten. No así Julián, que le siguió el juego a Axel y comenzaron a gritarle todo tipo de cosas obscenas. Al darse cuenta, Lucía grita y llama a las demás chicas del cuarto. Los mismos dos pajeros continuaban exclamando toda clase de obscenidades a Lucía, Natalia y alguna que otras por ahí. Nervioso, ya veía a todo el grupo castigado en el hotel durante el resto de la estadía. Pero, sin pensar demasiado en eso, con Fer nos matábamos de la risa de las groserías que exclamaban Julián y Axel, "el negro manicero". Pero, inclusive, Julián también salió antes de la ventana, seguro que se había puesto a analizar las consecuencias posibles.
Lucía se había ido del baño, no quedaba nadie. Axel salió de la ventana, y entre los cuatro, nos reíamos como nunca. Y es ahí cuando Gumy salió del baño, y entra rápido Julián, que era el segundo en ducharse. Luego, me tocaba a mí, así que esperaba con ansias que finalice Julián para poder bañarme yo y no tener que comerme los reproches. Pero fue demasiado tarde. En el segundo habitáculo del cuarto, se encontraban sentados en una cama Gumy, ya terminando de secarse, Axel y Fernando. Yo, parado al lado de la puerta del baño, con cara de preocupación, con unas Havaianas puestas, un boxer y un toallón rojo en la mano. De repente, sentimos como retumba la madera de la puerta de nuestra habitación, la 204. Todos tragamos saliva. Fue Gumy, que apenas se había enterado de lo que había ocurrido, el único valiente que se animó a abrir la puerta.
Continuará...
Lucía se había ido del baño, no quedaba nadie. Axel salió de la ventana, y entre los cuatro, nos reíamos como nunca. Y es ahí cuando Gumy salió del baño, y entra rápido Julián, que era el segundo en ducharse. Luego, me tocaba a mí, así que esperaba con ansias que finalice Julián para poder bañarme yo y no tener que comerme los reproches. Pero fue demasiado tarde. En el segundo habitáculo del cuarto, se encontraban sentados en una cama Gumy, ya terminando de secarse, Axel y Fernando. Yo, parado al lado de la puerta del baño, con cara de preocupación, con unas Havaianas puestas, un boxer y un toallón rojo en la mano. De repente, sentimos como retumba la madera de la puerta de nuestra habitación, la 204. Todos tragamos saliva. Fue Gumy, que apenas se había enterado de lo que había ocurrido, el único valiente que se animó a abrir la puerta.
Continuará...
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